Que quede claro desde la primera línea que ser vasco no es
sinónimo de ser terrorista, pero participar en el ‘día del soldado vasco’
(gudari eguna), ver como unos encapuchados disparan al aire soltando tales tropelías
y volver a casa con la conciencia tan tranquila, convierte a todos los
asistentes en auténticos déspotas y asesinos.
Entre disparar el gatillo, cobijar a un asesino o
financiarlos, no hay diferencia alguna.
Basta con releer el comunicado:
«(...) El gudari eguna no es para nosotros
una fecha para mirar atrás. Al contrario, con el ejemplo de los compañeros de
lucha en la memoria y aprendiendo sobre el camino recorrido, este día tiene que
servir para afianzar la lucha de hoy y mañana, tiene que servir para fortalecer
el compromiso personal por la libertad de euskal herria. La lucha no es el
pasado, sino el presente y el futuro. (...) En este camino abrupto nadie nos va
a regalar nada, la oportunidad de conseguir la libertad de euskal herria está
en el corazón y en las manos de cada uno. (...) Ese es precisamente el mensaje
que ETA quiere haceros llegar hoy: Confirmamos el compromiso de seguir luchando
firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el
socialismo de Euskal Herria. ¡Tenemos la sangre preparada para darla por ella!
¡Lo conseguiremos! (...)».
No pueden mirar atrás por que saben que todas las muertes
que llevan a sus espaldas no les han servido más que para fortalecerse en un
sistema de financiación basado en la intimidación y el acoso, por que no son
capaces de mirarse al espejo y reconocer que han quitado la vida a personas
inocentes por sus utopías políticas, por que no son capaces de dialogar y solo
saben imponerse por la fuerza.
Desde aquí nos gustaría advertir, que tal es el panorama
actual de lucha armada, de vuelta de la kale borroka, de ineptitud del
gobierno, de extorsión continuada… que el último paso que les queda es volver a
matar a un inocente.

Foto: Reuters
Por otro lado nos queda el gobierno del PSOE, que confunde
los disparos ocurridos con fuegos artificiales para proseguir con su campaña
política privada, desoyendo al sentido común y persiguiendo un acuerdo que les
ayude a ganar las próximas elecciones, ¿a que precio?.