Me vais a permitir contar una pequeña experiencia. No puedo
decir que sea una persona violenta ni mucho menos, es más, no creo recordar
haber ni participado en ninguna pelea ni tener que salir por patas.
Tomando como punto de partida tal hecho, me encontraba en mi casa esperando a unos
amigos un sábado de las navidades pasadas, al bajar donde habíamos quedados y
teniendo que esperar en una esquina cualquiera al lado de una de las tantas
rotondas de Pamplona. Me encontré las paredes de los bajos de mi propia casa
repletas de pancartas pro-etarras; sinceramente, no recuerdo que paso por mi
cabeza en ese momento ni si fue la acción más correcta dada la situación, pero
en ese momento y en los posteriores ocurrieron cosas de las que no me
arrepiento en absoluto tiempo después.
Arranqué toda la panca ...